Tiempos de pandemia

Mientras los científicos y los médicos trabajan para tratar y curar los síntomas físicos de la covid de larga duración, muchas personas tienen problemas con la longevidad emocional de la pandemia. Algunos recibimos los embates de la covid, sin estar preparados, mientras el intenso miedo y el dolor del año pasado se desvanecieron.



En los primeros e inciertos días de la pandemia, es probable que el sistema de detección de amenazas de tu cerebro —llamado amígdala— estuviera en alerta máxima de lucha o huida. A medida que aprendías que los cubrebocas ayudaban a protegernos —pero el lavado de paquetes no lo hacía— probablemente desarrollaste rutinas que aliviaban tu sensación de temor. Sin embargo, la pandemia se ha prolongado, y el estado agudo de angustia ha dado paso a una condición crónica de languidez.

El languidecimiento empaña tu motivación, altera tu capacidad de concentración y triplica las probabilidades de que reduzcas el trabajo.


Los psicólogos creen que una de las mejores estrategias para gestionar las emociones es ponerles nombre

Junto con la pérdida de seres queridos, nos lamentábamos por la pérdida de la normalidad. “Duelo”

Las personas que se sumergieron más en sus proyectos – controlar lo controlable.

un maratón nocturno de Netflix también funciona: te transporta a una historia en la que te sientes unido a los personajes y preocupado por su bienestar.

unque encontrar nuevos retos, experiencias agradables y un trabajo significativo son posibles remedios

ahora sabemos que el factor más importante para la alegría y la motivación diarias es una sensación de progreso.

La lección de esta sencilla idea es tratar los bloques de tiempo ininterrumpidos como tesoros que hay que guardar.

12 visualizaciones